AYER TE ECHE DE MENOS, DESCONOCIDO
Ayer me acosté en mi inmensa cama.
Me puse en el lado más lejano de la puerta para no dejar un espacio de mi cama sin usar.
Me tumbé de lado, me pareció que faltaba algo, a la altura de mi cara.
Y te eché de menos, desconocido. Sin saber si algún día podré celebrar tu reencuentro, si te vería en la almohada que tanta falta le haces, por que no tiene otra misión que ser tu blando descanso.
Te eché de menos y no te conozco, no puedo ponerte olor ni color ni sabor ni el acento de una voz.
No se si aparecerás en mi vida o dejarás huérfana tu almohada, no se si tu también me añoras y tienes la sensación vívida que tuve ayer, de contemplar a mi amante dormido.
No se si me buscas.
No se si quieres que te encuentre.
Pero quiero que sepas que te añoro, que te doy todo el tiempo del mundo, pero que se me hace eterno.
Que aye reviví el gozo de tener a mi amante en mi cama sin que hayas estado todavía.
Que ya son muchas las ganas, tantas que ya celebro lo que aún no he vivido y que espero que tan bonitos sentimientos te beneficien estés donde estés y seas quien seas.
Siéntete amado, esperado, deseado. Empieza a disfrutar de la maravillosa sensación de que alguien sueña contigo, alguien que no conoces aún. Pero alguien que te ama al fin y al cabo.
Hoy volveré a acostarme en mi cama, en el mismo lado, y seré más atrevida que ayer, por que acariciaré tu almohada como si fuese tu cabeza dormida, y sonreiré como ayer, por que estás a mi lado, placidamente dormido.
Aunque solo sea en mis sueños.
Bueno, solo eso mi amigo.
Que te echo de menos, desconocido.