Escribir una carta de amor a quien no me ama
Lo he hecho muchas veces, no para conseguir hacerle cambiar de opinión, más bien para desahogarme.
Hay veces que las palabras ahogan sino se sueltan, te apretan el pecho, dificultan el paso de la saliva y te va la vida, la verguenza y el decoro en decirlas.
Cuando ocurre eso ya no recuerdo la verguenza. Las escribo y si me lo puedo permitir las envio.
Lo digo por que alguna vez no conozco la dirección de destino, y con eso no quiero que se crea que me enamoro a troche y moche, más bien me enamoro sin importar haber visto donde vive el receptáculo de mi amor.
No se cuantas cartas de amor he escrito, algunas las guardo por que no llegaron a su destino, pero mi corazón tuvo consuelo al escribirlas.
Mi último amor, un hombre que no ama mucho los libros, me dijo que escribiese cuando escuchó, de nuevo una retahila de lisonjas por mi boca.
Me pongo frente a la pantalla o al papel, y no me sale los mismo.
Como lo harán los otros.
¿Será que se que esta carta no va a ir a mi inspirador amigo, sino al inmenso mar de público que no me visita?
¿Pero si me visitan?
¿Que opinión tendrán de algo tan íntimo, personal y sensible como mi amor no correspondido?
¿Se podría convertir en diana de burlas?
Hay corazón, que tienes más verguenza de la que decías...
¿Como lo harán los escritores?
Me propongo escribir una bella carta de amor, pero para eso tendré que estar en el cenit de la pasión o del desconsuelo.
Prometo escribirla, prometo enviarla, pero esta vez irá dirigida al que la lea.
Todos merecemos una carta de amor en la vida, aunque no me ame, mejor si no me ama, será una carta generosa, por que no hay nada más generoso que el amor.
Saludos, tendré que esperar.
